
Cansada de dar vueltas en busca de una posición con la cual conciliar el sueño, vuelve a ver el reloj. Apenas habían pasado dos minutos desde la última vez que revisó. Tomó el celular y comenzó a escribir…´Te extraño.’ Nuevamente lo borra antes de enviarlo. Respira e intenta dormir.
Rendida de luchar, vuelve a abrir sus ojos y sentada al borde de su cama, mirando a través de la ventana comienza a decirle a la luna cosas que le quiso decir a el.
Aquí estoy nuevamente despidiéndome de quien me he despedido desde que supe...
Cerró sus ojos y respiró profundamente.
Creí que después de haber practicado tantas veces, ya no dolería. Me equivoqué.
Las lágrimas comienzan a rodar por su rostro. Ella anhelaba tenerlo cerca, recostar su cabeza en aquel hombro y quedar así, rodeada por su brazo hasta ver la luz del día, todos los días.
Me despido de muchos sueños y de lo que hubiese sido una vida a su lado de habernos conocido en otro tiempo. Me despido de mis ganas de él y de este querer tenerle a todas horas bajo el arrebato efecto de la locura que me produce el calor de su cuerpo. Me despido incluso de una parte de mi que se empeña en retenerle y procurarle, en sentirse entre sus brazos, en dejarse llevar por su voz, su olor y por esas palabras que tanto consuelo e inspiración trajeron a mi vida. Me despido de eso que sentí como mas que un querer de él hacia mi, del hacer el amor sin tocarnos y de los besos que delataban el fuego que llevamos dentro. Me despido de ese a quien aun amo y quien ha quedado no tan solo dentro de mí, sino que forma parte de mí.
Hay cosas de las cuales ella quisiera despedirse y no logra tan siquiera mencionar. Hay cosas de las que nunca quisiera despedirse y otras de las cuales jamás lo logrará.
Si, es cierto, si ha de despedirse tantas veces es porque no quiere despedirse del todo. Ignora por cuanto tiempo seguirá así, amándole, sintiendo este palpitar tan fuerte al pensarle y al saberle cerca. Solo sabe que tiene que seguir hacia adelante. Se deja ir de él porque sabe que él nunca pretendió retenerla. Se deja ir de ella misma. Y aunque renunciar a los sueños es matar la vida, este mismo sueño que le devolvió la vida se la consume poco a poco por ser su sueño y pesadilla.
Luna, tu que has sido mi confidente y nuestro cómplice, déjale saber que le quiero como jamás él lo hubiese imaginado.
*
Entre el dolor y la duda.
Entre recuerdos y el coraje.
Entre el no poder distinguir
lo que fue real
o lo que fue mentira,
se siente rendida,
sin ánimo.
Ya no espera.
Seguirá con su vida
hasta recuperar
la alegría
y sus fuerzas.