martes 22 de diciembre de 2009


Inhalo y exhalo no como un respirar, mas bien como quien lo hace por instinto. No hay letras, no hay un sentir, un solo vacio. Eso que queda tras haber entregado más allá de las fuerzas. Un agotamiento que dejó de ser coraje siendo un no sé qué.
Antes de acabar este año, quedo firme ante esta voluntad casi involuntaria y terminando, reinicio.
Mañana será otro día, pero no un día más.


~Titilan lucecitas en esta oscuridad. La sonrisa se me escapa y curiosa las observa.~


Necesito ese respiro.

viernes 18 de diciembre de 2009

Resuena el eco de su voz rompiendo el silencio. Lejano mi entorno.

Quedando estática, surgen lágrimas de donde creí que ya no quedaban. No sé si al rescate. No sé si al remate.

Reaparece la nostalgia en lo que fue, en un querer ser (que no es), llegando la rabia en mi defensa y e
nmudezco.

Cobarde conveniencia.


Quiero observar la versión alterna de esta historia.

domingo 13 de diciembre de 2009

Enjugo el sentir que estas lágrimas no se llevan.

Mi corazón no se atemperará a este invierno.

viernes 11 de diciembre de 2009


Cansada de dar vueltas en busca de una posición con la cual conciliar el sueño, vuelve a ver el reloj. Apenas habían pasado dos minutos desde la última vez que revisó. Tomó el celular y comenzó a escribir…´Te extraño.’ Nuevamente lo borra antes de enviarlo. Respira e intenta dormir.
Rendida de luchar, vuelve a abrir sus ojos y sentada al borde de su cama, mirando a través de la ventana comienza a decirle a la luna cosas que le quiso decir a el.
Aquí estoy nuevamente despidiéndome de quien me he despedido desde que supe...
Cerró sus ojos y respiró profundamente.
Creí que después de haber practicado tantas veces, ya no dolería. Me equivoqué.
Las lágrimas comienzan a rodar por su rostro. Ella anhelaba tenerlo cerca, recostar su cabeza en aquel hombro y quedar así, rodeada por su brazo hasta ver la luz del día, todos los días.
Me despido de muchos sueños y de lo que hubiese sido una vida a su lado de habernos conocido en otro tiempo. Me despido de mis ganas de él y de este querer tenerle a todas horas bajo el arrebato efecto de la locura que me produce el calor de su cuerpo. Me despido incluso de una parte de mi que se empeña en retenerle y procurarle, en sentirse entre sus brazos, en dejarse llevar por su voz, su olor y por esas palabras que tanto consuelo e inspiración trajeron a mi vida. Me despido de eso que sentí como mas que un querer de él hacia mi, del hacer el amor sin tocarnos y de los besos que delataban el fuego que llevamos dentro. Me despido de ese a quien aun amo y quien ha quedado no tan solo dentro de mí, sino que forma parte de mí.
Hay cosas de las cuales ella quisiera despedirse y no logra tan siquiera mencionar. Hay cosas de las que nunca quisiera despedirse y otras de las cuales jamás lo logrará.
Si, es cierto, si ha de despedirse tantas veces es porque no quiere despedirse del todo. Ignora por cuanto tiempo seguirá así, amándole, sintiendo este palpitar tan fuerte al pensarle y al saberle cerca. Solo sabe que tiene que seguir hacia adelante. Se deja ir de él porque sabe que él nunca pretendió retenerla. Se deja ir de ella misma. Y aunque renunciar a los sueños es matar la vida, este mismo sueño que le devolvió la vida se la consume poco a poco por ser su sueño y pesadilla.
Luna, tu que has sido mi confidente y nuestro cómplice, déjale saber que le quiero como jamás él lo hubiese imaginado.
*
Entre el dolor y la duda.
Entre recuerdos y el coraje.
Entre el no poder distinguir
lo que fue real
o lo que fue mentira,
se siente rendida,
sin ánimo.
Ya no espera.
Seguirá con su vida
hasta recuperar
la alegría
y sus fuerzas.

domingo 6 de diciembre de 2009

Adios adios (sino hasta luego, luego)


Me despido del adiós sino hasta luego porque la práctica ha domado el tiempo de recuperación. Continuaré hablándole a este silencio y de paso le confieso todos los secretos que desconoces. Hasta que tu inquietud grite tanto que enmudezca tu callar.
*
Me despido del adiós sino hasta luego por no lograr conformarme al contratiempo en desencuentros encontrados. Continuaré mi caminar derrumbando desencantos que procuran detener la esperanza. Hasta que el recuerdo sea solo un sueño recurrente.
*
Abrazaré la quietud que acaricia la ausencia.
Consolaré el gemir que adolece al corazón en su palpitar.
Escribiré hasta mutar la musa siendo otro Yo el que despierte.
*

Me despido del adiós. Y no por ello me despido de lo vivido.
Adios adios
Hasta luego, luego
Sin pretender olvidar.

Sin pretender olvidarte.

miércoles 2 de diciembre de 2009

Hoy le pregunte al silencio por ti.
Estuvimos hablando un buen rato...


El silencio vuelve cercano un adiós
que no logro dejar que mis labios pronuncien.
Ensayo palabras definitivas para dejarle pasar
cambiando el reflejo de recuerdos y
ya no verle como le veo.
Ninguna es convincente.
La testarudez del latir
que se presenta imprevisto al vislumbrar su imagen,
me hizo adicta al veneno del roce que cautiva.
Roce que deshace voluntades.
Roce que destruye armaduras.



Despiadado impulso
el que me lleva
a procurar
su presencia.

domingo 29 de noviembre de 2009

No preguntes, pero en ti pensaba


No preguntes por qué.
Pensaba en la primera vez que nos despedimos por última vez. Recuerdo allí sucedió el primer beso. Se plasman ante mí tantas nuevas locuras.
Pensaba en los intermedios. Tomabas mi mano para acariciar tu rostro. Tomabas mi rostro para ser acariciado por tus manos. Seguido, un mirar profundo. Como quien busca descubrir algún detalle dejado pasar por alto. Como quien pretende grabar en la memoria cada uno de los poros en mi piel. Como quien con sus pupilas talla en su alma para no olvidar.
Pensaba en las sorpresas. Gratas. Indiscretas. Y en las dolorosas también pensaba. En las veces que logré no dejar nada pendiente. En los pendientes que se quedaron sin hacer, para mi sorpresa.
Pensaba en las cartas. Las que nos enviamos. ¡Cuántas confesiones! Las que me reservé. ¡Cuántas confesiones sin poderte confesar! Las que aun sobreviven luego de pretender borrarte. ¡Cuántas veces te las quise entregar! ¡Cuántas veces me has dicho que te las entregue!
Pensaba en la vez que dijiste Te amo.
Pensaba en lo que sentí. Lo que creí. Lo que me negué a creer. Lo que me negué a sentir. Y en todas las lagrimas y sonrisas ante las que sucumbí.
Pensaba en la última vez que estuvimos juntos. Me tomaste por sorpresa. ¡Vaya vergüenza la mía!
Pensaba en lo que fue sentirte echar hacia atrás mi cabello para besar luego mi frente. Tomar mi mano y mirarla en busca de algún nuevo poro. Poder recostarme y descansar mi cabeza en tus piernas.
Pensaba en los detalles que incluí en el último e-mail que te envié. Archivo 802. ¿Lo habrás leído o lo dejaste pasar? Por cierto, ¿recuerdas cual fue el primero que te comparti?
Pensaba y me preguntaba en cómo sigue la piel de tu espalda. Lo siento mucho, es que hace tiempo no te tenía tan cerca. Puedo tomar tus líneas, ¿cierto?, al menos eso espero.
Pensaba.
Pensaba en ti y recordaba.
Ya no con tristeza. Ya no con esperanza.
Solo pensaba en ti. Solo te recordaba.

Por si me lees, quiero que sepas que te envio un beso y un abrazo de esos como solo nosotros sabemos darlo.


¿Has pensado en mi?
Me preguntaba.